lunes, 15 de enero de 2018





Hay tiempo suficiente para crecer. Construir lo que siempre tuvo que estar allí y nunca se fue...
agazapado, dormido, oculto para mi.


Crecemos con las experiencias vividas y no por el tiempo acumulado. Ya lo decía el sabio refranero español.

Ahora comienzo a entender la realidad. Me costó leer el prologo vital de mi existencia. ¡Madre aquí también dolió!...
Dolor neófito que, como maraña de seda  me abogaba al respirar. Vida de hipocresía. Apariencias de felicidad cercana.
No te reniego, ni te maldigo como herejía gitana. Pues bebí de tu cáliz como anunciaba las líneas de mi mano.

Fue entonces cuando me sumergí en  la absenta carnal y escrita. Deleitándome en los placeres que la ciudad de las nubes colocaba a mis pies. Leía y miraba por la ventana de mi cuarto como el  dulce algodón de vapor se desliza por aquellas calles de Lima tapada de misterio y caos. Dormidera de sueños golosos de fuertes brazos que, aprietan mi pecho aun en llamas. Me gusta sentir la llave de tus besos y la fresca lengua dibujar renglones de deseos en  el terso papiro de mi piel.

Lamo mi corteza nueva de cenizas apagadas. Dejo brotar lindos dedos en estas manos de yeso y cal que, son el bautizo de mi nuevo yo.

Camino, ando, veo, corro, piso, lloro, río, salto y me emociono con el rugido de los leones de la Mar cuando descansa en la playa. Cuando paseo en las mañanas de domingos relajados. Se pega el calor húmedo como un tatuaje entre coplas de marineros rubios con mozas de aguardiente y cerveza.
Éste es mi Fénix, yo de nuevo en el espejo. Ahora lleno de ilusión en el comienzo con el miedo de caminar por senderos por abrir. Soy fuerte, valiente, ya lo aprendí.

2 comentarios:

  1. Un escrito lleno de diversas aristas de la vida, donde tu decides si vivirla con sus visicitudes o no. Muy inspirador, elocuente y soñador... Me gusta!

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