lunes, 2 de abril de 2018



Palpo dentro de mí,  entre pátinas y pavón, aquello que guardo con temor de celoso y sonoro mutismo. Saco, doblo, fuerzo y retuerzo en una espiral primigenia hasta poder extraer las gotas de un aliento que deje de lastimar mi sentido y afligida materia.
Llevo en mis manos el tarot de una esencia vivencial que multiplico y replico en constante movimiento,  mientras busco una salida. Así como un nuevo Teseo que halla la verdad del misterioso y bello monstruo concebido en el humilde taller de un artesano.
Busco la paz como el agua que calma al sediento moribundo que suplica vehemencia en las calles de la memoria. Una limosna para este caminante de ojos secos y pérdida mirada.


Bella princesa de Minos… revélame ya el hilo de plata que me permita salir de este eterno déjà vu.  Laberinto de soledad y culpa en el cual me encuentro desolado.  Me reconozco como  el triste penitente  que en las noches frías de Santos, pisa descalzo los adoquines  húmedos  que dejaron las lluvias de marzo. Regadas aún de lenguas apenadas de cirios  que procesionaron  en la madrugada entre mantillas y silencio.
A veces me pregunto el porqué de este desfiladero  enlutado de arena y sal… Más yo solo quiero ya, ser  aquel desierto que  sueña con ser marinero y poder besar la Mar.


Aguas mil llegarán e inundarán las cavernas cinceladas en este tiempo prestado. Vuelan ya  alegres las palomas entre los verdes y abriles olivos del sembrado. Campos nobles de hidalguía y praderas de bonanzas y vida.
Saboreo el amor de panela, chancaca y miel de risas que acarician mi espíritu joven. Me caliento al sol de las mañanas frescas que leo en el contorno de tus ojos. Tiemblo emocionado con la ilusión de un niño en la noche de reyes esperando el cobijo de tus brazos de hogar y tierna voz.
Aroma a café y besos de suculento mango repican en el umbral de nuestras vidas.
Tumbar ya las cancelas y los portones de estas casas sin ventanas. ¡Déjenla pasar!… Aliento y grito, mientras veo venir las carretas de marfil y oro cantando gloria por los jardines de felicidad verdadera.

No dejes de soñar nunca porque,  para crecer, uno tiene que hospedarse en el mundo de la fantasía y el deseo.
No renuncies a la inocencia y pureza de la niñez
No dejes que te lastimen porque en el amor y el perdón está la verdad.
Naciste para ser original nunca lo olvides.

-13- “El silencio del tiempo” - Aarón y la Fiesta - Sergio y Patricia estaban acabando ya de almorzar, les faltaba pedir el café  y un postr...